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CHIMBOTE 14 de marzo de 2019

“DESDE QUE INICIE LA UNIVERSIDAD, SIEMPRE QUISE HACER EMPRESA”

Hacer empresa siempre fue su meta y cada vez está más cerca de lograrlo. Erika Pantoja Sánchez  es madre, esposa, empresaria y estudiante del V Ciclo de Contabilidad en la Universidad César Vallejo en la ciudad de Huaraz, cuenta con una granja con mil gallinas ponedoras, donde se dedica a su crianza y venta de huevos. Desde que inició la universidad, sabía que quería ser una profesional emprendedora y salir adelante.

“Mi inicio fue difícil, tuve demasiados obstáculos y nadie confiaba en el crecimiento de nuestra granja. Ahora podemos decir que estamos logrando nuestra meta: Hacer empresa. Las enseñanzas que vengo adquiriendo en la universidad me sirvió para ampliar mi horizonte de hacer empresa; si no hubiera estudiado no estuviera haciendo como lo vengo desarrollando: De una manera formal y responsable”

Venta de discos en la calle

Lograr lo que a la fecha tiene no fue fácil. Fue madre a los 18 años y conoció lo difícil que era mantener una familia, fue entonces que llegó a un acuerdo con el padre de sus hijos: Primero él estudiaría y posteriormente lo haría ella. Fue así que, para poder costear los estudios técnicos de su esposo, tuvo que vender discos en la calle de Huaraz.

Un nuevo inicio

Una vez que su esposo logró terminar sus estudios, pasó a trabajar en una mina cerca de Aija. Fue allí donde Erika inició su camino en la universidad, algo que para ella no fue fácil, debido que retornaba a las aulas tras 12 años de ausencia y el temor por no destacar invadía su mente y cuerpo, en su primer día de clases. Pero sus ganas por salir adelante pudieron más, y ahora se sitúa entre los primeros puestos en la escuela de contabilidad, siendo reconocida en varias oportunidades por lograr la excelencia académica.

El inicio de un sueño

Erika con su esposo, sabían que para salir adelante tenían que formar empresa. Después de llegar a un acuerdo, optaron por tener una granja de gallinas ponedoras (la primera en Aija). Para lograrlo, tuvieron que sacar un préstamo, viajar a la ciudad de Lima y comprar las gallinas. Al inicio no fue fácil porque en ese transcurso, varias personas se opusieron y les decían que no lo lograrían porque el clima no era el adecuado. Con el transcurrir del tiempo, Erika y su familia demostraron que no hay imposibles cuando uno tiene la convicción de lograr sus sueños. Actualmente  cuenta con mil gallinas y junto a sus menores hijos de 12 y 8 años, se levantan muy temprano para dar de comer a los animales y recoger los huevos, que posteriormente son seleccionados y comercializados no solo en Aija, sino también en Huaraz.

Una empresa familiar

“Avícola Lemy” será el nombre de la empresa familiar y se convertirá en la primera empresa dedicada a la crianza de gallinas ponedoras y venta de huevos en la Provincia de Aija. Una vez que logren la estabilidad, ampliarán su negocio, dedicándose a la crianza y venta de cuyes y cerdos. Con ello poder ampliar su mercado.  

“Más vale intentarlo a no hacer nada. En el intento saldremos adelante. En la vida he caído, pero mis ganas de ser profesional y empresaria hicieron que me levante y continúe. Si otros lo han logrado, porque yo no”. Finalizó