
El metaverso empresarial: ¿revolución administrativa o burbuja tecnológica?
Docente de la Escuela de Administración de Empresas
Campus Piura

El mundo corporativo se encuentra en medio de una fascinación colectiva con el metaverso, esa convergencia de espacios virtuales persistentes donde la realidad física se fusiona con la digital para crear experiencias inmersivas sin precedentes. Desde que Mark Zuckerberg anunció la transformación de Facebook en Meta, invirtiendo más de diez mil millones de dólares en esta visión, las organizaciones de todos los sectores han comenzado a explorar las posibilidades que ofrece esta nueva frontera tecnológica para revolucionar sus operaciones, cultura corporativa y modelos de negocio.
El metaverso empresarial promete transformar radicalmente la manera en que concebimos el trabajo, la colaboración y la gestión organizacional. En estos espacios virtuales, los empleados pueden interactuar como avatares en oficinas digitales, participar en reuniones inmersivas que trascienden las limitaciones geográficas y acceder a herramientas de trabajo que combinan elementos del mundo físico y digital. Las corporaciones han comenzado a establecer presencia en plataformas como Horizon Workrooms de Meta, Microsoft Mesh y VRChat for Business, creando desde salas de juntas virtuales hasta campus empresariales completos, donde empleados de diferentes continentes pueden colaborar en tiempo real. La infraestructura tecnológica requerida para sostener experiencias metaversales de calidad empresarial demanda ancho de banda masivo, poder de procesamiento distribuido y dispositivos especializados que muchas organizaciones aún no poseen. Por ello, los costos de implementación son astronómicos, con estimaciones que sugieren que establecer una presencia empresarial robusta en el metaverso puede requerir inversiones iniciales de entre quinientos mil y cinco millones de dólares, dependiendo del alcance y la sofisticación deseada.
La adopción por parte de los empleados presenta obstáculos significativos. Estudios recientes revelan que el 68 % de los trabajadores expresan resistencia o escepticismo hacia el uso de tecnologías de realidad virtual para actividades laborales cotidianas, citando preocupaciones sobre fatiga visual, mareos, aislamiento social y la pérdida de interacciones humanas auténticas. La curva de aprendizaje es pronunciada, con empresas reportando que se requieren entre cuatro y ocho semanas de entrenamiento intensivo para que los empleados alcancen niveles básicos de productividad en entornos metaversales. Desde mi perspectiva, como educador en administración, observo el fenómeno del metaverso empresarial con una mezcla de fascination cautious y escepticismo informado. El metaverso, en su estado actual, parece enfocarse más en impresionar que en mejorar la eficiencia operacional o la satisfacción laboral; sin embargo, reconozco que las tecnologías emergentes frecuentemente requieren períodos de experimentación y refinamiento antes de alcanzar su potencial transformador.
Finalmente, el mantenimiento de un portafolio balanceado de inversiones tecnológicas, que incluya tanto innovaciones probadas como experimentación controlada en tecnologías emergentes, asegura que las organizaciones no pongan todos sus recursos en una sola apuesta tecnológica, manteniendo la capacidad de adaptarse a múltiples escenarios futuros. Por lo tanto, los administradores prudentes deben mantener una posición de observación activa, experimentando cautelosamente mientras evitan comprometer recursos críticos en tecnologías que aún no han demostrado su valor fundamental. La clave está en distinguir entre ser early adopters inteligentes y víctimas de hype tecnológico. Concluyo con la siguiente interrogante: ¿Está tu organización preparada para navegar esta distinción crítica o se dejará llevar por la euforia tecnológica del momento?