
Minería informal: ¿motor de crecimiento o espejismo económico?
Estudiante de la Escuela de Administración y Negocios Internacionales
Campus Trujillo

La minería en el Perú constituye uno de los pilares más importantes de nuestra economía, contribuye directamente al Producto Bruto Interno - PBI y sostiene la balanza comercial. Según EY Perú (2025/2026), nuestro país no solo concentra el 10.2 % de las reservas mundiales de cobre, el 3.9 % de oro y el 21.8 % de plata, sino que además se ubica entre los principales productores de cobre, zinc, oro y plata a nivel mundial.
El sector minero representa el 8.5 % del PBI y el 63.9 % de las exportaciones, con una cartera de 51 proyectos valorizados en USD 54,600 millones y exploraciones por USD 644 millones. El cobre domina los proyectos futuros, con el 73 % de las inversiones planificadas, lo que refuerza el papel del Perú en la transición energética global y lo mantiene como un destino privilegiado para la inversión internacional.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), citado por Infobae (2025), informó que en octubre las exportaciones tradicionales crecieron 63.1 % interanual, alcanzando US$ 7,164 millones, y que el superávit comercial acumulado llegó a US$ 31,771 millones, impulsado principalmente por los minerales. La balanza comercial mide la diferencia entre lo que el país exporta y lo que importa: cuando las exportaciones superan a las importaciones, se genera un superávit que fortalece las cuentas externas y brinda estabilidad económica.
ComexPerú (2025) advierte que el BCR proyectó un crecimiento económico de 3.1 %, pero los paros de mineros informales ocasionaron bloqueos en corredores logísticos y afectaron exportaciones. Aunque el impacto podría ser transitorio, cualquier interrupción compromete la recaudación fiscal y la competitividad; además esto genera dudas sobre la sostenibilidad de este crecimiento, que, aunque la economía puede seguir mostrando cifras positivas, está apoyada en una base inestable y con conflictos latentes que amenazan con quebrar el aparente equilibrio.
Más de dos décadas de informalidad tolerada evidencian que este problema no es reciente. El Semanario 1230 de ComexPerú nos dice: “Han pasado más de 22 años desde los primeros intentos de formalizar la minería artesanal y de pequeña escala, pero los resultados han sido limitados. Se estima que actualmente existen entre 300 000 y 500 000 mineros informales operando en el país, mientras que apenas 18 561 lograron culminar exitosamente el proceso de formalización”.
Este panorama refleja un fracaso estructural, pues detrás de las cifras brillantes del PBI y la balanza comercial que se sostienen gracias a la minería, se encubren prácticas informales que no garantizan un desarrollo sostenible con una realidad marcada por precariedad laboral, evasión tributaria y daños ambientales. El verdadero reto está en transformar ese motor económico en uno legítimo y formal, capaz de generar riqueza sin hipotecar el futuro.
