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Trampas vitales: toma de decisiones inconscientes…

Por: Mgtr. Isaac Saavedra Torres
Docente de la Escuela de Psicología
Campus Chiclayo
febrero 6, 2026
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Comenzaré el presente relato con una pregunta: ¿Por qué algunas personas se involucran más en situaciones dañinas que saludables?

 

Es cierto que las situaciones conflictivas o dañinas son inevitables, pero no todas suelen ser así. En definitiva, en consulta psicológica uno puede encontrarse con personas que durante la primera sesión te relatan su vida y, casi siempre, les ha ido de manera trágica. Existe un amplio grupo de teorías que explicarían los porqués de las situaciones dañinas en una persona y no en otra; pero, en este apartado, me dedicaré a escribir mediante un caso psicológico sobre las “trampas vitales”, término que se usa para hablar de los esquemas mentales (pensamientos, ideas aprendidas que nos acompañan toda la vida, si no se recibe tratamiento).

 

La historia de Andri servirá para describir los sentimientos de vacío que se generan en la infancia y se perpetúan hasta la vida adulta, las consecuencias del abandono infantil y el perdón de acciones imperdonables en las relaciones amorosas, que se presentan con más normalidad de lo que parece y que se debe a una trampa vital temprana.

 

Andri es un joven de 28 años; actualmente tiene una relación amorosa de 2 años con Mariana. Ella, una estudiante de Marketing y Publicidad, una joven bastante coqueta que no necesita persuadir para que el común de los hombres volteen a mirarla. Durante estos dos años, la relación estuvo cargada de rechazos, tratos con agresividad, burlas y ofensas hacia Andri.

  

Él llega a consulta dado que hace una semana habían asistido a una reunión familiar por fiestas de fin de año, reunión que había organizado el primo de Mariana. En dicha fiesta, aproximadamente a las dos de la mañana, Mariana había desaparecido. Andri, inseguro y con ideas de abandono, la busca por toda la casa. En su desconfianza, empezó a pensar que quizá estaba escondida con alguien o que se había ido de la fiesta. Fue hasta las últimas habitaciones de la casa, abrió la puerta y encontró a Mariana con su primo, quien había organizado la reunión. Para asombro de muchos, Andri no reclamó nada, cerró la puerta y se fue de la casa, tragó saliva y la fiesta continuó.

 

Al día siguiente, en su casa, Andri confronta a Mariana; ella lo tilda de loco y enfermo mental, le dice que se irá de su casa y que es mejor terminar la relación; él pide que lo perdone, que quizá fue un error reclamarle, que tal vez no fue lo que vio realmente; ella “lo perdona” y continúan su relación.

 

Antes de explicar la conducta de Andri, situaciones similares ya le habían pasado; él comenta que ha soportado que Mariana bese a sus amigos en las reuniones y en los famosos juegos de la “botella borracha”. Señala que así es ella; a él le duele emocionalmente, pero logra perdonar. A la edad de 19 años había sorprendido a otra de sus enamoradas en un acto íntimo con su amigo de cuarto. Después de este hecho, ella le pidió perdón y continuaron la relación (de tres o de dos, él ya no supo).

 

Hoy en día, tiene 28 años y surge lo siguiente: ¿se debe a la mala suerte en el amor? Para nada, debido a la trampa vital de abandono y privación emocional, Andri está seleccionando parejas que le serán infieles y está perdonando todo por temor a quedarse solo, como en su infancia ya lo había experimentado.

 

La historia de Andri está basada en las ideas estructuradas, creencias y esquemas asociados al abandono y privación emocional, es decir, cree que será abandonado emocionalmente y siente que no merece amor, así que es normal que se prive del afecto. Esto ocurre de forma automática, indetectable para las personas que no reflexionan sobre lo que hacen y que no han acudido a terapia. 

 

La infancia de Andri estuvo marcada por situaciones que estructuraron su trampa vital (pensamientos ya mencionados). Era hijo único. A los 5 años experimentó la separación de sus padres, debido a un padre alcohólico, que era ausente y sin aporte económico para la familia. Esto hacía que Andri pasara hambre y privara sus necesidades. A la edad de 8 años, su madre desapareció; él pasó a vivir con su abuelo, que ya en esa época era viudo y trabajaba como soldador, pero no era afectivo y era alejado emocionalmente.

 

Tiempo después, cuando tenía 14 años, se enteró que su madre había formado una familia en Colombia, pues vio fotos en las redes sociales donde posaba con 2 hijos.

 

Frente a ello, se observa que Andri era un niño que no se sentía valorado ni amado; sus necesidades emocionales fueron desplazadas, lo que se ha estructurado y ha trazado gran parte de su personalidad, pues inconscientemente, sigue buscando afecto y amor que no sintió y ello lo lleva a perdonar todo, solo para que no se sienta abandonado.  

 

Desde luego, esta es una de las muchas trampas vitales, pero existen otras que se reproducen en distintos comportamientos que hemos visto en las personas, como aquella mujer a la que no le gusta que le celebren su cumpleaños o que evita recibir cariño, aquel hombre que desconfía de sus amistades, el padre que exige con castigo a sus hijos para que obtengan una calificación sobresaliente, el que busca aprobación, el que se cree jefe de todo el mundo, entre otros. Lo cierto es que estas trampas vitales nos llevan a tomar decisiones inconscientes, muchas veces inadecuadas y en contra de nuestra salud mental. ¿Conoces las tuyas?

 

Este texto es un relato de reflexión más que de entretenimiento. ¿Qué tanto llegamos a explorarnos internamente?

 

En el caso de Andri, se debe comprender que la intervención psicoterapéutica permite una transformación significativa de los patrones de privación y abandono emocional, reduciendo su influencia en la vida emocional del paciente. Este cambio facilita el desarrollo de relaciones equilibradas caracterizadas por la autenticidad, reciprocidad y respeto mutuo. Durante el proceso terapéutico, las personas fortalecen su capacidad de confiar, de tomar conciencia de patrones relacionales desadaptativos o inapropiados y comprenden el daño que estos causan y el malestar emocional que generan. Como resultado del tratamiento, se logra la posibilidad de establecer relaciones más plenas, ofreciendo una segunda oportunidad y promoviendo el desarrollo emocional continuo y una sensación de bienestar más estable.

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