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Un administrador de empresas en su prime

Por: Mgtr. Wilder Genaro León Vásquez
Coordinador de la Escuela de Administración de Empresas
Campus San Juan de Lurigancho
febrero 4, 2026
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Un administrador de empresas en su prime sabe muy bien que puede trabajar para cualquier organización. Tiene las capacidades necesarias para dirigir un equipo humano en una empresa privada y también en una institución del Estado; y cada cierto tiempo analiza enviar su CV. Sabe que su misión podría ser potenciar los recursos de una empresa pública o privada. Pero, aun así, dentro de él existe otra ambición.

 

Espíritu emprendedor

 

Tiene en mente lanzar un producto que complemente la alimentación de niños y adolescentes. La idea nació en una de sus clases, cuando presentó un proyecto: una bebida hecha con ingredientes oriundos del Perú. En la carrera aprendió que todo producto creado por un administrador ético debe mejorar la calidad de vida de las personas. Aprovecharse del público jamás será una opción para un profesional de élite.

 

Para darle vida a su emprendimiento, activa cada una de las competencias que adquirió en su formación:

 

Análisis de mercado y marketing

 

Antes de dar cualquier paso, estudia a profundidad el mercado. Ve a las familias, entiende sus hábitos de consumo y detecta lo que realmente necesitan. Analiza tendencias, escucha a los consumidores y observa a la competencia con mirada estratégica. Desde ahí construye una propuesta de valor auténtica: un producto que se vende y que se conecta emocionalmente con las personas. Sabe que la disciplina del marketing no es convencer; es crear un vínculo para siempre.

 

Análisis financiero y contable

 

Pero su idea no avanza si no cuenta con una estructura financiera sólida. Evalúa costos, calcula márgenes, proyecta escenarios y analiza riesgos. Determina cuánta inversión necesita, cuánto deberá reinvertir y en qué momento el proyecto será rentable. La contabilidad le permite interpretar la salud real de su emprendimiento, y las finanzas le muestran el camino para crecer sin perder el control. Un administrador de empresas en su prime no improvisa; toma decisiones basadas en números.

 

Gestión del talento humano

 

También entiende que ningún emprendimiento crece solo. Por eso identifica, selecciona y forma a las personas que compartirán su visión. Construye equipos donde cada talento suma, y cultiva un clima laboral que motive, inspire y sostenga el proyecto a largo plazo. Para él, dirigir no es dar órdenes; es inspirar a quienes tienen el potencial de llevar la empresa a otro nivel. La gestión humana es su ventaja más poderosa.

 

Comercio exterior y estrategia global

 

Desde el inicio piensa en grande. Su producto, hecho con ingredientes oriundos del Perú, tiene potencial para cruzar fronteras. Analiza tratados comerciales, requisitos sanitarios, costos logísticos y oportunidades de exportación. Diseña estrategias que posicionen su marca fuera del país y establece alianzas para expandirse de manera sostenible. Un administrador de empresas no se queda en el mercado local: entiende el mundo como un solo escenario de oportunidades.

 

Con el tiempo comprendió algo profundo: estudiar una carrera especializada habría sido como mirar el mundo desde una ventana pequeña. Él necesitaba ver todo el paisaje. Cuando entendió cómo funciona realmente una empresa —cada área, cada decisión, cada persona— descubrió su ventaja competitiva. Porque solo quien entiende el sistema completo puede soñar en grande, decidir con libertad y construir algo que realmente trascienda.

 

Por eso eligió Administración de Empresas: la carrera matriz. La opción que le permitió ver el todo, no solo una parte.

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