
Verdades femeninas: un viaje a través de nuestros personajes de Historias para Todos
Directora artística, autora e ilustradora
Centro de Difusión Científica y Cultural UCV

En un marzo que nos invita a detenernos y escuchar las voces de tantas mujeres que nos precedieron y nos acompañan, compartimos un viaje dentro de nuestros personajes femeninos: niñas, jóvenes, adultas y ancianas, cada una con su voz y un universo por descubrir. Desde el arte y la literatura celebro la oportunidad que me da la vida de compartir, a través de mi obra, la colección de álbumes ilustrados Historias para Todos, diferentes universos femeninos. Estos libros ofrecen a nuestras lectoras y lectores herramientas y oportunidades de encuentro con los otros, pero principalmente con nosotras mismas, a partir de la honestidad.
En la colección, cada personaje femenino es una puerta abierta a experiencias, emociones y aprendizajes. Desde la pasión y el amor hasta la curiosidad, los temores, la valentía y el autoconocimiento, nuestras protagonistas nos muestran que el camino puede recorrerse de muchas formas, abrazando los continuos cambios.
Beatriz: el amor como brújula
Abrimos este recorrido con Beatriz, figura central de Amor, que a nadie amado amar perdona de Tomatis y Ghigliano. A través de ella acompañamos a Dante en su primer amor, una pasión que marcará su existencia y trascenderá en su obra. Beatriz representa a la mujer como inspiración, guía luminosa y presencia que transforma la historia personal y también la historia universal. El amor, en esta historia, no es solo sentimiento: es destino, memoria y trascendencia. Más allá de su figura como musa, Beatriz encarna una presencia que atraviesa el tiempo, sosteniendo memoria y sentido.
Ella: un refugio que nos hace sentir seguros
Con pequeños fragmentos de experiencias reales de diferentes mujeres, cada historia es una reverencia a los momentos de dudas, miedos y alegrías que forman nuestra identidad desde distintas perspectivas femeninas. Ella de Plaza y Coppola celebra la maternidad, la inclusión y la riqueza de la diversidad, ofreciendo un refugio que nos acompaña y nos hace sentir seguros.

Las pequeñas protagonistas: descubrir el mundo
En nuestras niñas encontramos la semilla de todo: la pregunta, el asombro, el miedo y la identidad. Viviana, en ¿Cómo nace una amistad? (Volpe y Plaza), busca entender qué son “los lazos” y cómo se construyen las relaciones, recordándonos que la infancia es un viaje de aprendizaje constante, nutrido por lo que percibimos a nuestro alrededor.
En ¿Cómo se lo digo a mi hija? (Coppola y Carofiglio), la mirada se posa en el diálogo necesario entre una madre y su hija. Acompañamos a una niña curiosa, deseosa de comprender los cambios de su entorno familiar. La historia aborda la inclusión, la diversidad y la verdad, mostrándonos la importancia de que las conversaciones difíciles pueden transformarse en oportunidades de crecimiento cuando están guiadas por el amor y la honestidad.
Son rumores (Al Omari y Rosazza) nos enfrenta a los temores infantiles y a los prejuicios que nacen de lo desconocido. La niña que visita a su tía Chapiquita, cuya casa y costumbres despiertan comentarios en el pueblo, descubre que no todo lo que parece aterrador lo es. Nos invita a buscar la verdad detrás de lo que escuchamos. Porque muchas veces los rumores hablan más de quien los crea que de quien los recibe.
En Vida sabrosa (Lavatelli, Plaza y Ficarelli), la protagonista viaja con la memoria para descubrir sus raíces en Perú, explorando sus tradiciones y costumbres, celebrando la herencia cultural que nos conecta con quienes fuimos y con quienes somos.

La Bruja Mala: mirar más allá de lo que creemos conocer
La Bruja Mala da miedo, pero ¿siempre fue así? Esta fábula nos invita a mirar con otros ojos, a cuestionar y a comprender que detrás de cada historia existe un pasado, una herida o una búsqueda. La Bruja Mala y su verdadera historia de Tortoli y Celija habla de diversidad, empatía y autoconocimiento, recordándonos, con el texto:
“Hace algún tiempo, así por casualidad, nació una bruja.
A decir verdad, aún no era una bruja cuando nació. Lo hizo tiempo después.
Se convirtió en una verdadera Bruja Mala. Pero, cuando nació, era solo una niña”.
No debemos olvidar que, durante siglos, aquello que no se comprendía fue llamado brujería.
Flor: la belleza de renacer
Cuán complejo es hablar de pérdidas, y mucho más cuando aquello que perdemos es lo que más amamos. Flor de Volpe y Coppola nos invita a transitar ese dolor desde la delicadeza y la esperanza. Nos recuerda que incluso en los finales existe la posibilidad de un nuevo comienzo, que el tiempo puede convertirse en aliado y que el amor permanece.
Es, quizás, uno de los títulos que más me toca en lo personal. Tal vez esa sea la maravilla de la literatura: nos permite encontrarnos en las historias, detenernos, sanar y volver a empezar.
“Estaba seguro que Flor tarde o temprano regresaría. Y con ella todo su color.
Ahora es más bella que antes: renacer entre el amor”.
Mujeres que leen: un espejo de todas nosotras
Cada página refleja a mujeres de distintas edades, personalidades, oficios, profesiones, unidas por la pasión por la lectura. Aquí, nuestras protagonistas se convierten en un espejo para quien lee: puedes ser tú, puedo ser yo. Desde Ana hasta Zoe, la obra celebra cómo la cultura, la imaginación y la literatura forman parte de nuestra experiencia, conectando generaciones y sueños, regalándonos una lectura infinita vinculada con nuestro presente.
Hoy, desde mi rol como directora artística de la colección de álbumes ilustrados Historias para Todos del Centro de Difusión Científico y Cultural UCV (CEDICC), reafirmo la convicción de que el arte y la literatura no solo acompañan: transforman, vinculan y abren espacios de diálogo necesarios en nuestra sociedad, aportando mejoras incluso en nuestra calidad de vida.
Esta colección es también una extensión de esa mirada: crear puentes, propiciar encuentros y colaboración desde el CEDICC con las diferentes escuelas profesionales y el Centro de Desarrollo Ejecutivo (UCV+) de nuestra casa universitaria, ofreciendo historias que nos permitan reconocernos, escucharnos y seguir creciendo y construyendo comunidad, formando profesionales desde la cultura, sensibilidad y el pensamiento crítico.
Porque contar universos femeninos es también cuidar la memoria, sostener la palabra y ofrecer a cada niña, joven o mujer un espejo donde reconocerse y crecer.