
El fenómeno Therian: jóvenes que representan su identidad espiritual como animales
Coordinadora de la Escuela de Psicología
Campus Moyobamba

Nuestra sociedad se enfrenta a un nuevo fenómeno: los therian —personas que se identifican como un animal a nivel psicológico o espiritual—, que están causando incomprensión y rechazo social. En principio, el término proviene de therianthropy (teriantropía), que hace referencia a identificarse de manera subjetiva como un animal (p. ej., lobo, felino, etc.), que se diferencia de un juego de rol, ya que las personas de esta comunidad describen su identidad como algo profundo, además de que esta vivencia se comparte en comunidades y redes sociales, encontrando validación y sentido de pertenencia.
En cuanto a las posibles causas, desde la perspectiva social, psicológica y del desarrollo se pueden considerar los siguientes factores:
- Búsqueda de identidad: la adolescencia es una etapa marcada por la exploración de identidad. Por ello, contextos donde las categorías tradicionales no resultan suficientes para expresar la experiencia interna, pueden surgir formas alternativas de autodefinición.
- Necesidad de pertenencia: las comunidades therians suelen ofrecer apoyo emocional, comprensión y validación, haciendo que puedan sentirse aceptadas.
- Simbolismo psicológico: identificarse con un animal puede representar rasgos deseados o sentidos como propios: fuerza (lobo), independencia (gato) y libertad (ave). Desde una perspectiva psicodinámica, podría interpretarse como una metáfora estructurada de la identidad.
- Factores culturales y digitales: las redes sociales amplifican identidades emergentes y crean ecosistemas donde ciertas narrativas se refuerzan.
A nivel de las consecuencias psicológicas, estas dependerán del contexto social y personal. Pueden ser positivas –refuerzan la autoestima, exploración del yo y sentido de pertenencia– y negativas; aislamiento social, conflictos familiares hasta dificultades para diferenciar la identidad simbólica de funcionamiento práctico cotidiano.
Es clave indicar que identificarse como therian no constituye en sí mismo un trastorno mental. Solo sería clínicamente relevante si genera deterioro significativo en el funcionamiento personal, académico, laboral o social.
A nivel de impacto social, el fenómeno refleja una sociedad que permite mayor exploración identitaria y diversidad simbólica. Esto puede verse como un indicador de apertura cultural. Asimismo, genera debates sobre los límites de la identidad, el papel de las redes sociales en la construcción del yo y la capacidad de las instituciones (familia, escuela) para acompañar estos procesos sin reforzar ni invalidar de manera extrema. La reacción social suele oscilar entre la burla y la alarma moral, lo que puede aumentar la polarización. Cuando el fenómeno se trivializa o se caricaturiza, se dificulta el diálogo constructivo.
Finalmente, considero que el fenómeno therian debe abordarse con una postura equilibrada: ni ridiculizar ni asumir automáticamente que toda autoidentificación es necesariamente saludable o inofensiva. La pregunta clave es: ¿cómo impacta en el bienestar y la adaptación de la persona? Pues la tarea de la psicología no es dictar identidades, sino comprender los procesos que las configuran, acompañar cuando hay sufrimiento y promover integración social saludable. Por eso, el fenómeno therian es un espejo de una sociedad en transformación, donde las fronteras del yo se exploran de maneras cada vez más complejas.