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¿Y si el problema no son las industrias, sino tú? Una invitación a la economía circular

Por: Dr. Mercedes Palacios de Briceño
Docente de la Escuela de Administración de Empresas
Campus Piura
mayo 4, 2026
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Los fenómenos climáticos actuales tienen como causa principal la emisión de gases de efecto invernadero, producto de diversas actividades humanas desarrolladas desde la Revolución Industrial. Entre estas se incluyen la quema de combustibles fósiles —como el carbón, el petróleo y el gas—, la deforestación, la agricultura intensiva y la consolidación de una cultura de consumo basada en el uso y descarte, que prioriza productos desechables sobre aquellos de mayor durabilidad.

Si bien existe la percepción generalizada de que la responsabilidad recae principalmente en las grandes industrias, lo cierto es que se trata de una problemática compartida que involucra a toda la sociedad. En este sentido, es necesario promover un cambio en los hábitos de consumo, orientado a la reducción del uso de productos desechables, con el objetivo de disminuir la generación de residuos que contribuyen a la contaminación ambiental y al deterioro de los ecosistemas.

A nivel global, los efectos de estos fenómenos se evidencian en eventos climáticos extremos que ocasionan daños significativos en la infraestructura, pérdidas económicas considerables —especialmente en los sectores más vulnerables— y, en muchos casos, la pérdida de vidas humanas. En diversas partes del mundo, los medios de comunicación han informado sobre dichos daños que han afectado severamente a los departamentos del norte de Perú.

La sociedad debe aportar un granito de arena para evitar los efectos negativos mediante el cambio gradual hacia la economía circular. Este cambio transforma el rol del consumidor en un participante activo: ya no es un simple comprador, sino alguien que exige productos sostenibles y elige reparar en lugar de desechar, induciendo la transición hacia una economía más eficiente y consciente. En la economía circular existe un cambio en el paradigma de consumo: se fomenta la adquisición de bienes de calidad superior y mayor durabilidad, la reparación en lugar del desecho y el intercambio. Además, se gestionan los residuos como insumos de un nuevo ciclo productivo, bien sea mediante el reciclaje primario, que convierte los materiales en más de lo mismo; secundario, que transforma el producto en otros bienes; o terciario, que descompone los materiales para producir algo diferente.

Frente a este panorama, resulta fundamental asumir una responsabilidad individual y colectiva. Ciudadanos, familias y organizaciones deben implementar acciones concretas, tales como el uso de envases reutilizables, la reducción del consumo innecesario, la adecuada gestión de residuos orgánicos mediante compostaje, la adopción de medios de transporte sostenibles y la promoción de alternativas energéticas limpias, como la producción de biogás y biofertilizantes. Estas medidas contribuyen a la transición hacia un modelo de economía circular, orientado a la sostenibilidad ambiental y al bienestar social. Por ello, es imprescindible asumir el reto de transformar los actuales patrones de consumo, mediante prácticas responsables que garanticen un desarrollo sostenible a largo plazo.

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