
La actividad antrópica y el cambio climático
Coordinadora de la Escuela de Ingeniería Ambiental
Campus Moyobamba

En los últimos años, nuestra región se ha visto afectada por el cambio climático, siendo una de las principales causales la emisión de gases de efecto invernadero generada de las actividades antrópicas que se desarrollan en San Martín. Para conocer un poco la historia de la presión antrópica en los bosques de San Martín, se tiene que hacer referencia a la apertura de la carretera marginal de la selva, que en la actualidad llamamos carretera Fernando Belaúnde Terry. Esta vía se inició con la finalidad de poder unir y llevar nuestros productos hacia otras partes del país, trayendo dinamismo económico y prosperidad. Sin embargo, con la apertura de esta vía también se generaron procesos migratorios de distintas partes de nuestro país, generando una presión antrópica a nuestros bosques debido a la tala y la extracción forestal, así como el tráfico de tierras. Además de tener un crecimiento poblacional desordenado, sin considerar los instrumentos de planificación territorial y menos considerando las políticas territoriales regionales que en esas épocas no existían, se ve en la actualidad reflejada la pérdida de la cobertura boscosa, generando emisiones de gases de efecto invernadero. A esto se suma que las actividades antrópicas son una de las mayores fuerzas que alteran los procesos naturales que antes tomaban muchos años. Asimismo, la industrialización en mayor escala, sin considerar procesos de mitigación ambiental, y la dependencia de los combustibles fósiles generan grandes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, quebrando el equilibrio térmico y convirtiendo al cambio climático en una crisis acelerada. Se debe considerar que el cambio en las condiciones climáticas no se limita solo al incremento de la temperatura, sino a una desestabilización sistémica de nuestro entorno. Se observa en zonas templadas el incremento del calor, el desplazamiento de las corrientes marinas y una alteración en el ciclo del agua, condiciones que se manifiestan en cambios extremos y severos como el incremento de sequías, incendios forestales o las precipitaciones, reflejando que el clima ya no mantiene sus patrones históricos y afectando la seguridad de las poblaciones y el abastecimiento de alimentos.
El Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático ha estimado que desde el 2000 hasta el 2023 se han deforestado más de un millón y medio de hectáreas, con una media anual de más de 25 000 ha. Esta deforestación se realiza para la implementación de actividades antrópicas como la agricultura y la ganadería, principalmente.
Sánchez y Reyes, en el estudio Medidas de adaptación y mitigación frente al cambio climático en América Latina y el Caribe, hacen mención de que en el siglo XXI será un desafío las acciones para mitigar y adaptarse al cambio climático y al mismo tiempo conservar un constante crecimiento económico, seguido de un equilibrio social respetando el medio ambiente, lo que implica generar y aplicar las políticas públicas que aseguren un desarrollo sostenible.
Asimismo, Mercado Cáceres indica que los científicos han identificado que la temperatura terrestre se ha elevado en los últimos cien años de 0.8 a 2 grados centígrados y, estimaciones alertadoras opinan que, de seguir esta línea, se llegará a finales del siglo XXI con un incremento de 4.5 grados centígrados.
Algunas acciones que podemos realizar como sociedad para contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático y que están a nuestro alcance son las siguientes:
- Eficiencia energética: con desconectar los aparatos electrónicos que no utilizamos se da una ayuda significativa para la reducción de la demanda de energía, Además, podemos cambiar bombillas incandescentes por focos LED.
- Movilidad sostenible: el uso de bicicleta para trasladarse a los centros laborales o caminar ayuda mucho a disminuir la huella de carbono que dejamos en el planeta.
- Consumo consciente: reducir el consumo de objetos de un solo uso es fundamental. Empecemos a reutilizar los envases que tenemos y dispongamos correctamente los desechos generados en nuestros hogares.
- Cuida el agua: cerrar los caños de agua cuando no están en uso, sumado a revisar las cañerías domiciliarias una vez al año e instalar sistemas de colecta de agua de lluvia, ayudará en el ahorro y consumo responsable del agua. Recordemos que este recurso se volverá más escaso cada año.
- Reforestación de los bosques: sembrar árboles de especies nativas ayuda a regular la temperatura local y a conservar la humedad del suelo de forma natural, por lo que es necesario mantener en las parcelas el diez por ciento de cobertura vegetal y reforestar espacios de conservación y proteger los barrancos.
Finalmente, para que todas estas acciones no se queden solo en buenas intenciones, es importante entender que todo lo que realizamos suma a una meta en común como sociedad para mejorar nuestras condiciones de vida y la de generaciones futuras.