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¿Puede un profesional verdaderamente comprometido permanecer indiferente ante el rumbo del país?

Por: Dr. Augusto López Paredes
Director general
Campus Ate
febrero 13, 2026
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En el Perú se repite con frecuencia: “Estamos cansados de los políticos”.

 

Y es comprensible. Llevamos décadas de malas decisiones, promesas incumplidas y desconfianza. Sin embargo, el problema no es la política en sí, sino su abandono por parte de ciudadanos preparados, éticos y con vocación de servicio.

 

La política no empieza ni termina en un cargo público. Es una forma de organización social, una herramienta para tomar decisiones colectivas y orientar el destino de una comunidad. Cuando los profesionales, académicos, empresarios y líderes sociales deciden mantenerse al margen, ese vacío es ocupado inevitablemente por quienes buscan poder, aunque no siempre estén movidos por el servicio del país.

 

Como profesionales, empresarios y emprendedores, somos actores directos del desarrollo del país. Generamos empleo, impulsamos innovación, formamos talento, creamos valor y sostenemos la economía. Nuestra experiencia en gestión, toma de decisiones y responsabilidad social nos convierte en voces necesarias en el debate público.

 

Hacer política no significa militar en un partido ni aspirar a una elección, significa informarse, opinar con criterio, promover el pensamiento crítico, defender principios democráticos y aportar al debate público con responsabilidad. Significa explicar por qué las decisiones públicas importan, cómo afectan a la educación, la economía, la salud y el futuro de nuestros jóvenes.

 

Desde la gestión educativa tenemos una gran responsabilidad: formar ciudadanos conscientes. No basta con preparar buenos profesionales; debemos ayudar a formar personas capaces de comprender su realidad, cuestionarla y mejorarla.

 

Si queremos un país distinto, no podemos delegar completamente la política en otros. La transformación comienza cuando ciudadanos informados deciden participar, influir y educar desde su espacio. No para dividir, sino para construir; no para imponer, sino para dialogar y no para ocupar el poder, sino para dignificarlo.

 

La política necesita menos indiferencia y más ciudadanía responsable. El país necesita que sus profesionales no solo destaquen en su carrera, sino también en su compromiso con la nación.

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