
¿Industrializar el cobre? El nuevo muro comercial que enfrenta el Perú
Estudiante de la carrera de Administración y Negocios Internacionales
Campus Trujillo

Por muchos años se nos dijo que el Perú debe ser menos dependiente de la exportación de materias primas y apostar por el valor agregado; sin embargo, cuando intentamos industrializar nuestros recursos, el mercado internacional parece poner nuevas barreras. Un ejemplo reciente es el arancel del 50 % impuesto por el gobierno de Donald Trump a los productos de cobre manufacturado, medida puesta en vigor el 6 de abril del presente año.
Si bien el cobre en bruto no se vería afectado con este impuesto, sí lo harían los productos con mayor valor agregado. En 2025, las exportaciones de cobre en bruto hacia EE. UU. superaron los US$ 28 mil millones; en contraste, las exportaciones peruanas de cobre manufacturado bordearon los US$ 500 millones, representando únicamente el 1.79 % y evidenciando la fuerte dependencia del Perú hacia la venta de materias primas.
El Perú es el tercer mayor productor de cobre en el mundo, y sus principales destinos de exportación son China, Japón, España, India y Estados Unidos. Sin embargo, este último no aplicó el mismo impuesto al cobre en bruto que a los productos manufacturados, ya que el mineral sigue siendo indispensable para su industria. Según el Gobierno estadounidense, esta medida es para proteger su producción nacional.
Lo ocurrido con los productos manufacturados de cobre refleja una realidad más amplia del comercio internacional. En los últimos años, las tensiones entre Estados Unidos y China han generado incrementos de aranceles, restricciones comerciales y medidas proteccionistas (UNCTAD, 2025). Esto evidencia una contradicción importante: aunque las grandes economías promueven la globalización y la libre competencia, también protegen sus industrias cuando se sienten amenazadas.
El problema no se limita únicamente a las decisiones de EE. UU., sino que también evidencia la debilidad estructural del Perú y su alta dependencia de la exportación de recursos naturales como la minería, debido a la falta de infraestructura, inversión en tecnología y políticas industriales sólidas. Por ello, el debate no debe centrarse solo en los aranceles establecidos en el exterior, sino también en qué tan preparados estamos para enfrentar esta competencia global.
En un mundo donde las grandes potencias priorizan sus propios intereses, el Perú debe decidir qué papel quiere ocupar en la economía mundial. Continuar dependiendo de la exportación de materias primas puede ser rentable a corto plazo, pero limita el desarrollo industrial del país. Por ello, resulta necesario impulsar políticas que fortalezcan la industria nacional y el valor agregado para construir una economía más competitiva y menos dependiente.