
San Martín apuesta por un cacao más sostenible mediante sistemas agroforestales
Docente de la Escuela de Ingeniería Ambiental
Campus Tarapoto

La región San Martín se ha consolidado como una de las principales productoras y exportadoras de cacao del Perú, destacando por la calidad de su fino aroma y por los avances logrados en sostenibilidad. Sin embargo, el contexto actual plantea nuevos desafíos. El cambio climático, las crecientes exigencias de los mercados internacionales y la necesidad de conservar los bosques amazónicos demandan una producción cada vez más eficiente y responsable con el ambiente.
Frente a este escenario, los sistemas agroforestales (SAF) se posicionan como una de las estrategias más prometedoras para fortalecer la competitividad del sector. Al integrar especies forestales con el cultivo de cacao, estos sistemas favorecen la conservación del suelo, la biodiversidad y la captura de carbono, al tiempo que contribuyen a mejorar la resiliencia de las plantaciones frente a eventos climáticos extremos.
San Martín cuenta con importantes fortalezas para liderar esta transición. Más de dos décadas de experiencia impulsadas por cooperativas, organizaciones de productores, instituciones de investigación y organismos de cooperación internacional han permitido consolidar conocimientos sobre el manejo agroforestal. A ello se suma una sólida articulación entre el Gobierno Regional, las Mesas Técnicas Regionales de Cacao y Café, centros de investigación y entidades de cooperación, así como el acceso a instrumentos de financiamiento, como el crédito SAF del Fondo AgroPerú, que promueven la adopción de prácticas sostenibles.
Asimismo, la región dispone de herramientas de planificación territorial, como la meso y macrozonificación ecológica y económica, además de una amplia diversidad de especies forestales nativas que favorecen el diseño de sistemas agroforestales adaptados a las características de cada territorio. Estas condiciones, sumadas a la creciente demanda internacional de cacao libre de deforestación, representan una oportunidad para acceder a mercados diferenciados y con mayor valor agregado.
Desafíos para consolidar el cacao en sistemas agroforestales
Pese a estos avances, aún existen desafíos que deben ser atendidos para consolidar este modelo productivo. Uno de los principales es ampliar la oferta de asistencia técnica especializada. La implementación de sistemas agroforestales requiere profesionales capacitados en diseño, manejo y monitoreo, una necesidad que aún supera la disponibilidad de especialistas en muchas zonas productoras.
También resulta indispensable facilitar el acceso al financiamiento para cubrir los costos de implementación, fortalecer los servicios técnicos rurales y articular el crédito con un acompañamiento permanente que garantice la correcta ejecución de los sistemas agroforestales.
Otro reto importante consiste en incorporar a los productores que aún no forman parte de organizaciones o cooperativas, quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento, certificaciones y mercados especializados. Paralelamente, la adaptación al cambio climático exige sistemas productivos cada vez más resilientes, capaces de responder a sequías, lluvias intensas y nuevas plagas.
En los próximos años, la agricultura regenerativa, la captura de carbono, la digitalización y la trazabilidad marcarán el rumbo del sector. La georreferenciación de parcelas, los sistemas de monitoreo, reporte y verificación (MRV) y los mecanismos de financiamiento basados en resultados serán herramientas cada vez más importantes para demostrar la sostenibilidad de la producción y acceder a nuevos mercados.
El ingeniero ambiental, un actor clave para el desarrollo sostenible
La consolidación del cacao agroforestal requiere profesionales capaces de integrar la producción agrícola con la gestión ambiental y el desarrollo territorial. En este contexto, el ingeniero ambiental desempeña un papel estratégico al diseñar sistemas agroforestales adaptados a las condiciones de cada territorio, implementar herramientas de monitoreo ambiental y promover prácticas que contribuyan a la conservación de los ecosistemas amazónicos.
Su labor también comprende el uso de tecnologías como los sistemas de información geográfica (SIG), la georreferenciación de parcelas y los sistemas de monitoreo, reporte y verificación (MRV), indispensables para evaluar la biodiversidad, medir la captura de carbono y demostrar el cumplimiento de estándares ambientales.
Asimismo, participa en la formulación de proyectos para acceder a créditos verdes, fondos climáticos, incentivos por conservación y mercados de carbono. Del mismo modo, contribuye a la restauración de áreas degradadas, la conectividad ecológica y el fortalecimiento de las capacidades de productores y organizaciones mediante procesos de educación ambiental.
Más allá de su formación técnica, el ingeniero ambiental actúa como un articulador entre la productividad, la conservación de los recursos naturales y el bienestar de las comunidades, promoviendo un desarrollo que responda tanto a las necesidades económicas como a los desafíos ambientales del territorio.
Una oportunidad para formar a los profesionales del futuro
El futuro del cacao en San Martín dependerá no solo de producir más, sino de producir mejor. La competitividad del sector estará estrechamente vinculada a la capacidad de implementar sistemas productivos resilientes, innovadores y ambientalmente responsables que respondan a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.
En este escenario, las universidades desempeñan un papel fundamental: formar ingenieros ambientales con competencias en gestión territorial, cambio climático, tecnologías de monitoreo e innovación para el desarrollo sostenible será clave para impulsar la transformación del sector agroforestal y contribuir a la conservación de la Amazonía.
La pregunta que queda abierta es tan vigente como necesaria: ¿estamos preparando a los profesionales que liderarán el desarrollo sostenible del cacao y de otros sistemas productivos estratégicos para el país?