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De expedientes a palabras de apoyo: la innovadora iniciativa de un juez peruano que conmueve al país

Por: Universidad César Vallejo
Campus Chimbote
junio 5, 2026
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  • El juez Moisés Heras de la Cruz acompaña sus resoluciones con cartas dirigidas a niños y adolescentes, explicándoles las decisiones que los involucran y colocándolos en el centro del sistema de justicia.

La justicia suele expresarse mediante resoluciones extensas, términos técnicos y procedimientos complejos que muchas veces resultan difíciles de comprender para quienes se encuentran involucrados en un proceso. Sin embargo, desde la Corte Superior de Justicia del Santa, el juez Moisés Heras de la Cruz viene impulsando una práctica que busca cambiar esa realidad, especialmente para los niños y adolescentes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Egresado de la Escuela de Derecho de la Universidad César Vallejo (UCV) - campus Chimbote, el magistrado ha implementado una innovadora metodología que consiste en acompañar sus resoluciones judiciales con cartas redactadas en un lenguaje sencillo, cercano y comprensible para los menores de edad. Esta iniciativa busca garantizar que los niños sean protegidos por el sistema judicial y entiendan las decisiones que afectan directamente sus vidas.

La práctica fue aplicada en un proceso de investigación tutelar a favor de un niño víctima de violencia familiar. Luego de evaluar el caso y priorizar su bienestar, el magistrado determinó que el menor quedara bajo el cuidado provisional de su hermano mayor. Sin embargo, consciente de que una resolución judicial difícilmente podría ser comprendida por el niño, decidió escribirle una carta personal para explicarle las razones de la medida adoptada.

Parte de ese mensaje expresa el profundo sentido humano que inspira esta iniciativa:

“Estimado V., mi nombre es Moisés y soy el juez que ha decidido con quién vas a vivir. Te escribo esta carta para explicártelo de manera sencilla y resumida. Sé que los procesos en un juzgado pueden asustar un poco; por eso, te pido disculpas si a veces te has sentido afectado. Quiero que sepas que todo lo que hacemos aquí es para cuidarte y asegurar tu bienestar”, escribió.

Más adelante, el magistrado reconoce el valor demostrado por el menor durante el proceso y le explica el motivo de su decisión: “Has sido muy valiente al decirnos las cosas que te dan miedo y te generan tristeza. Mi trabajo como juez es garantizar que vivas en un lugar seguro, donde te sientas amado, respetado y apoyado para cumplir tus metas. Por eso, he decidido que a partir de ahora quedarás bajo el cuidado de tu hermano mayor”.

La iniciativa se alinea con los principios de la denominada “justicia amigable con la infancia”, un enfoque promovido a nivel internacional que busca adaptar los procesos judiciales a las necesidades emocionales y cognitivas de niños y adolescentes. Bajo este modelo, los menores dejan de ser observadores pasivos de los procesos legales para convertirse en sujetos de derechos plenamente informados y escuchados.

Detrás de esta propuesta también se refleja una visión del derecho centrada en las personas. La formación recibida por el juez Moisés Heras de la Cruz en la Universidad César Vallejo estuvo marcada por una educación orientada al compromiso social, la empatía y el servicio a la comunidad. Valores que hoy se traducen en acciones concretas que humanizan la administración de justicia y demuestran que el conocimiento jurídico puede ir de la mano con la sensibilidad humana.

La experiencia del magistrado chimbotano representa un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones de abogados y operadores de justicia. Su trabajo demuestra que una sentencia puede resolver un caso, pero una palabra de apoyo puede transformar una vida. En un contexto donde la confianza en las instituciones es un desafío permanente, iniciativas como esta recuerdan que la justicia también puede hablar el lenguaje de la empatía, la comprensión y la esperanza.

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