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Canon minero en Áncash: abundancia de recursos, pero persisten las brechas

Por: Econ. Yuri Vivar Miranda
Docente de la Escuela de Ingeniería Industrial
Campus Chimbote
junio 10, 2026
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Áncash es una de las regiones con mayor riqueza minera del país y, por ende, una de las principales receptoras de canon y regalías mineras. Sin embargo, la pregunta que persiste entre la población es sencilla: ¿por qué una región que recibe tantos recursos continúa enfrentando importantes brechas en salud, infraestructura y competitividad?

El análisis de las transferencias realizadas entre 2015 y 2026 permite observar una evolución marcada por la volatilidad de los mercados internacionales y los ciclos económicos. Según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas, los ingresos por canon y regalías mineras pasaron de 418 millones de soles en 2015 a un récord histórico de 2,844 millones en 2022, impulsados principalmente por los altos precios internacionales de los minerales y la regularización de obligaciones tributarias de importantes empresas mineras.

A partir de 2023, los montos muestran una tendencia a la estabilización, situándose entre los 1,500 y 1,700 millones de soles anuales. Aunque estas cifras siguen siendo significativas, el verdadero debate no está en cuánto dinero recibe la región, sino en cómo se invierte y cuáles son las prioridades establecidas por las autoridades regionales y locales.

El canon minero constituye una herramienta fundamental para financiar proyectos de inversión pública. Su finalidad es contribuir al cierre de brechas sociales y promover el desarrollo económico sostenible. Sin embargo, al analizar la ejecución presupuestal del año 2025, se identifican aspectos que merecen una reflexión profunda.

En el ámbito del Gobierno Regional de Áncash, el mayor nivel de gasto se concentró en planeamiento, gestión y reserva de contingencia, con más de 215 millones de soles. Si bien parte de estos recursos son transferidos posteriormente a otras entidades para inversión, resulta necesario evaluar si la estructura de gasto está priorizando adecuadamente las necesidades más urgentes de la población.

Otros sectores como el agropecuario, la educación y el transporte recibieron inversiones considerablemente menores. La agricultura, actividad clave para miles de familias ancashinas, recibió poco más de 23 millones de soles; educación, cerca de 21 millones; y transporte, alrededor de 19 millones.

A nivel municipal, las prioridades cambian de manera significativa. El sector transporte lideró la ejecución presupuestal con más de 209 millones de soles destinados principalmente a carreteras, pistas y vías de acceso. Le siguieron cultura y deporte con casi 120 millones, agropecuaria con 117 millones y saneamiento con 87 millones de soles.

Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes es el reducido presupuesto destinado al sector salud. Las municipalidades ejecutaron apenas 6.4 millones de soles en esta función, una cifra extremadamente baja si se compara con otros sectores. Esto resulta especialmente alarmante en una región que aún enfrenta importantes limitaciones en infraestructura hospitalaria, equipamiento médico y acceso a servicios especializados.

Otro sector que evidencia una baja prioridad es el turismo. Pese al enorme potencial turístico de Áncash, que alberga algunos de los principales atractivos naturales del país, la inversión apenas superó los cuatro millones de soles. Esta situación limita las posibilidades de diversificar la economía regional y generar nuevas fuentes de empleo e ingresos.

A ello se suma un problema recurrente en la gestión pública: la baja capacidad de ejecución. Durante el 2025, las municipalidades contaron con un presupuesto superior a los 1110 millones de soles, pero dejaron sin ejecutar cerca de 200 millones. En términos prácticos, esto significa que cientos de millones de soles destinados a obras y proyectos permanecieron sin convertirse en beneficios concretos para la población.

La situación demuestra que el desarrollo regional no depende únicamente de la disponibilidad de recursos económicos. También requiere capacidad técnica, planificación estratégica y una adecuada priorización de las inversiones. De poco sirve contar con abundantes recursos si estos no logran traducirse en hospitales, sistemas de agua potable, infraestructura educativa moderna o proyectos productivos que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

Por ello, resulta necesario abrir el debate sobre una posible redistribución intrarregional del canon minero, considerando factores como brechas de infraestructura, niveles de pobreza, densidad poblacional y desempeño en la ejecución de inversiones. Un enfoque más técnico permitiría dirigir los recursos hacia los territorios que más los necesitan y generar un impacto más equitativo en toda la región.

Áncash posee una oportunidad histórica gracias a los recursos provenientes de la actividad minera. Sin embargo, el reto sigue siendo transformar esa riqueza en bienestar tangible para la población. La verdadera discusión ya no debe centrarse únicamente en cuánto dinero llega a la región, sino en qué tan eficientemente se utiliza para construir un futuro más competitivo, inclusivo y sostenible para todos los ancashinos.

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