
La IA no reemplazará a los administradores, reemplazará a quienes no sepan liderarla
Docente de la Escuela de Administración de Empresas
Campus Lima Centro

Imagina que tienes diecisiete años y estás por decidir qué vas a estudiar. Abres el celular, escribes en un chatbot: “¿Vale la pena estudiar Administración si la inteligencia artificial lo hará todo?”, y en cuatro segundos recibes una respuesta larga, ordenada y convincente. Ironía pura: acabas de usar inteligencia artificial para preguntarle si ella misma te va a dejar sin futuro. Esa escena resume el miedo de toda una generación... y también su malentendido más grande.
Porque la pregunta que de verdad importa no es: ¿La IA reemplazará a los administradores?. Es otra, más incómoda y más honesta: “Cuando la máquina pueda hacer casi todo el trabajo operativo, ¿quién va a decidir qué hacer con ella?”
Ese “quién” es el protagonista de este artículo. Y probablemente eres tú.
En enero de 2025, el Foro Económico Mundial publicó su Future of Jobs Report, el estudio sobre empleo más citado del planeta. La cifra que se volvió titular fue que el 39 % de las habilidades que hoy demanda el mercado laboral habrá cambiado hacia 2030. Y aquí viene lo interesante para quien piensa estudiar Administración. Cuando el Foro les preguntó a esos mil empleadores qué habilidad valoran más hoy, la respuesta número uno fue el pensamiento analítico: siete de cada diez empresas lo consideran imprescindible. La resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la influencia social son, sin duda alguna, algunas de las habilidades más valoradas. Ninguna de esas capacidades se aprende apretando un botón y todas son, casualmente, el corazón de lo que hace un buen administrador. La habilidad técnica que más crece, en efecto, es saber trabajar con inteligencia artificial y datos. Pero fíjate en el orden: la máquina es la herramienta que avanza; el criterio para usarla es lo que sigue prevaleciendo.
McKinsey, en 2023, señaló en una investigación sobre liderazgo que la inteligencia artificial puede redactar, resumir, calcular y proponer, pero no tomar las decisiones difíciles, construir confianza entre las personas ni asumir la responsabilidad cuando algo sale mal. Ese trabajo sigue siendo profundamente humano.
¿Qué administrador necesitará el mundo en 2035?
No al que memoriza teorías y ejecuta tareas repetitivas: esas ya las hace la máquina, más rápido y más barato.
El mundo de 2035 buscará a alguien capaz de hacerle a la inteligencia artificial la pregunta correcta y de desconfiar de la respuesta cuando haga falta. Alguien que entienda de números, pero que también sepa mirar a los ojos a un equipo desmotivado y volver a encenderlo. Alguien que decida con información incompleta, porque las decisiones que de verdad importan casi nunca vienen con todos los datos servidos. Alguien que use la tecnología para pensar con ella, no para dejar de pensar.
La inteligencia artificial no vino a reemplazar a la Administración de Empresas. Vino a elevar la exigencia y, con ella, el sueldo, la influencia y la responsabilidad de quienes la ejerzan bien. Automatiza el tiempo para dejarte a ti lo importante: la estrategia, el liderazgo y la decisión.
Por eso, la frase con la que abrimos no es una advertencia contra la carrera, sino una invitación: la inteligencia artificial no reemplazará a los administradores; reemplazará a quienes no sepan utilizarla estratégicamente.