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Repensar-el-espacio-publico

Repensar el espacio público: el reto del urbanismo bioclimático en Tarapoto

Por: Dra. Luisa Enith Chafloque Pinedo
Docente de la Escuela de Arquitectura
Campus Tarapoto
julio 8, 2026
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En la ciudad de Tarapoto, región San Martín, ubicada en la selva del Perú, es evidente el crecimiento urbano, así como el desarrollo y la ejecución de nuevas infraestructuras y equipamientos. Este proceso ha generado modificaciones significativas en las superficies naturales y, como consecuencia, un déficit de espacios públicos verdes.

Esta situación ha propiciado la aparición de islas de calor en determinadas zonas de la ciudad, como el sector Centro Cultural Financiero, incrementando la sensación térmica en comparación con otras áreas urbanas. En este sector se concentran importantes equipamientos, lo que genera una alta concurrencia de personas. Sin embargo, durante el día es común observar que la población busca refugiarse del sol bajo la sombra proyectada por las edificaciones de mayor altura, una situación que evidencia la falta de confort y afecta la experiencia de quienes transitan por el lugar.

Esto permite constatar que esta zona de la ciudad no ha sido planificada considerando aspectos bioclimáticos fundamentales, como el arbolado urbano y la disponibilidad de áreas verdes suficientes. Ante la ausencia de sombra, las personas evitan caminar por estos espacios durante determinadas horas del día.

Las implicancias sobre la habitabilidad del sector Centro Cultural Financiero son evidentes. La movilidad peatonal se ve afectada por la falta de condiciones adecuadas de accesibilidad, la escasez de estacionamientos, la ausencia de sombra y la presencia de islas de calor urbano. Estos factores alteran el entorno, incrementan la temperatura de los materiales superficiales y elevan la sensación térmica de los usuarios, generando incomodidad y reduciendo la permanencia y el tránsito peatonal en horarios diurnos debido a la falta de confort térmico.

En consecuencia, esta problemática repercute en la salud y el bienestar de la población. Por ello, resulta indispensable incorporar en la planificación urbana criterios de urbanismo bioclimático que prioricen el confort ambiental, considerando aspectos como la topografía, el clima y la dirección del viento, junto con estrategias de arborización y áreas verdes que generen sombra y reduzcan el estrés térmico. Estas medidas contribuirían, además, a mitigar los efectos del cambio climático (Metin & Ça?lak, 2022).

Según Higueras y Ezquiaga (2021), la calle, como espacio público, constituye un elemento estructurador del espacio urbano construido, donde debe integrarse la relación entre las personas y sus actividades. En ese sentido, es necesario priorizar la movilidad peatonal mediante espacios confortables y seguros, promoviendo la continuidad espacial, la activación de actividades y la incorporación estratégica del arbolado urbano.

Estas acciones favorecerían la movilidad peatonal y mejorarían la calidad de vida y la habitabilidad del espacio público, contribuyendo a reducir el sedentarismo y la obesidad, además de promover barrios más caminables, saludables y armónicos.

Asimismo, Suárez (2022) señala que las interacciones que influyen en el microclima pueden comprenderse a partir de dos componentes: el sistema urbano (SU) y el sistema clima (SC), ambos conformados por distintos subsistemas.

En el sistema urbano se consideran tres subsistemas: las edificaciones, analizadas desde su tipología y morfología; el espacio público, que incorpora la vegetación y las áreas verdes; y las vías urbanas. Por su parte, el sistema clima comprende cuatro subsistemas: la radiación solar, el asoleamiento, los vientos y la sombra.

De esta manera, la geometría y la morfología urbana influyen directamente en la compacidad de la ciudad y en la calidad de sus espacios públicos. Factores como la topografía, la geografía, el tipo de suelo, el clima, el volumen construido y la altura de las edificaciones deben considerarse para establecer criterios bioclimáticos adecuados mediante normativas y estudios ambientales. Ello permitirá fortalecer la presencia de espacios verdes y promover el uso apropiado de materiales en la superficie urbana, mejorando el confort ambiental y la accesibilidad para las personas.

Asimismo, los árboles nativos no necesariamente deben ser las únicas especies presentes en los espacios públicos, ya que muchas especies de la zona son caducifolias. Por ello, es conveniente incorporar también especies perennes que contribuyan a mejorar el confort térmico del espacio público en el sector Centro Cultural Financiero de Tarapoto.

Especies como Vitex megapotamica, Ceiba speciosa, la amasisa, el almendro, la ponciana y diversas especies de la familia de las leguminosas son recomendables por su aporte a la generación de servicios ecosistémicos. Para su incorporación es necesario considerar parámetros como la altura, el porte, la forma de la copa, su desarrollo y las dimensiones requeridas para su plantación y posterior mantenimiento.

Por otro lado, características como el albedo, la capacidad térmica, la absorción, el color, la textura y la reflectividad constituyen criterios fundamentales para seleccionar materiales sostenibles y bioclimáticos en pavimentos y mobiliario urbano. Cuando estos materiales se eligen de acuerdo con las condiciones climáticas y sus propiedades físicas, pueden contribuir significativamente a reducir la temperatura superficial y generar un mayor equilibrio térmico.

En ese sentido, los principales criterios del urbanismo bioclimático comprenden la generación de sombra mediante el arbolado urbano; la accesibilidad, que favorece la continuidad espacial y la apropiación del espacio público; y la selección de materiales adecuados, considerando sus propiedades, capacidad calorífica y color para minimizar el efecto del calor. Estos aspectos deben complementarse con estudios ambientales y con la promoción de actividades recreativas y comerciales que incentiven la movilidad y permanencia de los peatones.

La aplicación planificada de estos criterios permitiría mejorar significativamente la percepción y el confort térmico de los usuarios del espacio público en el sector Centro Cultural Financiero de Tarapoto, fortaleciendo la calidad de su geometría y morfología urbana.

Finalmente, se recomienda que los planes e instrumentos de gestión urbana incorporen criterios bioclimáticos como parte esencial de su formulación. Estos constituyen un factor determinante para fortalecer la convivencia ciudadana y favorecer el desarrollo de actividades en el espacio público. No se trata únicamente de promover actividades recreativas y comerciales, sino de generar condiciones que incentiven la permanencia de las personas mediante un diseño físico-espacial adecuado, una articulación eficiente entre los espacios públicos y soluciones que integren accesibilidad, confort térmico y elementos naturales y artificiales. Solo así será posible construir una ciudad más sostenible, saludable y preparada para enfrentar los desafíos climáticos del futuro.

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