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La-asistencia-no-siempre-significa-presencia

La asistencia no siempre significa presencia

Por: Dra. Ericka Julissa Suysuy Chambergo
Docente de la Escuela de Administración
Campus Piura
octubre 7, 2026
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Pasar lista es sencillo: basta con estar en el salón cuando el docente pronuncia un nombre. Sin embargo, estar físicamente en una clase no garantiza estar realmente en ella. Existen cuerpos sentados en las carpetas y mentes ocupadas en el celular, en el trabajo pendiente o en la preocupación del día. Por ello, las universidades suelen exigir un porcentaje mínimo de asistencia, pero pocas veces se detienen a preguntar cuánta atención hay detrás de cada firma.

Esta presencia ausente tiene distintas causas. El uso constante del celular y de las redes sociales interrumpe la concentración, incluso de los estudiantes más comprometidos. Muchos jóvenes llegan a clase después de una jornada laboral y con el cansancio acumulado. En ocasiones, además, las sesiones son largas, expositivas y poco interactivas, de modo que la asistencia se vive como un trámite administrativo y no como una oportunidad de aprender.

Asistir es un acto; estar presente es una actitud. Presente es quien escucha, toma apuntes, cuestiona y se involucra con lo que ocurre en el aula. Ausente es quien cumple con el registro, pero deja que la clase pase frente a él como un paisaje visto desde la ventana de un bus.

La universidad no se aprueba con el cuerpo, se aprende con la atención. Por ello, un estudiante que asiste a todas las sesiones sin involucrarse suele aprender menos que otro que falta poco, pero participa con intención.

Asimismo, reconocer la distracción no significa buscar culpables, sino comprender un fenómeno complejo. Hoy, el aula compite con notificaciones diseñadas para captar la atención, y las consecuencias son concretas: se retiene menos de lo explicado, se necesitan más horas de estudio en casa para compensar lo que no se atendió y los trabajos grupales se vuelven desiguales, porque unos cargan con el esfuerzo de otros.

Por ello, recuperar la atención es posible. Se pueden acordar reglas claras sobre el uso del celular durante la clase y diseñar sesiones más dinámicas, con preguntas, casos y actividades breves. También conviene que cada estudiante se plantee un objetivo concreto de aprendizaje por sesión y que los docentes valoren la participación tanto como el registro de asistencia.

Cuando termine la clase de hoy, ¿podrás decir que estuviste presente o solo que estuviste ahí?

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