
Mega Niño: especialista de la UCV señala que urge pasar de la reconstrucción a la inversión preventiva
Foto: Andina.
Campus Trujillo

Según el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), en lo que resta del año, se irán incrementando las lluvias por encima de normal en la costa norte, costa central y la sierra norte.
Ante la coincidencia de anomalías hidrometeorológicas en América Latina y la presencia atípica de ictiofauna de aguas cálidas en el mar peruano, el país enfrenta una ventana crítica de oportunidad para prepararse ante un eventual escenario considerado como Mega Niño.
Bajo esta premisa, el Dr. Paolo Amaya Alvarado, docente del programa SUBE de la Universidad César Vallejo (UCV) - campus Trujillo, sostuvo que el Perú debe cambiar radicalmente su enfoque asistencialista y priorizar la inversión preventiva por encima del costo de la reconstrucción posterior.
El riesgo en cascada y las señales del ecosistema
El especialista explicó que los eventos extremos registrados en la región —como las variaciones hidráulicas en la cuenca del Iguazú (entre Brasil y Argentina), alteraciones climáticas en Colombia y anomalías en la temperatura del Pacífico— no deben analizarse de forma aislada. A ello se suma la alteración del ecosistema marino mediante la aparición de especies tropicales en zonas no habituales, una señal biológica clave para la vigilancia oceanográfica.
“El verdadero problema no es únicamente cuánto puede llover, sino dónde estamos construyendo y qué tan preparados están nuestros servicios esenciales. Un evento climático extremo desencadena un riesgo en cascada: la activación de una quebrada destruye vías de comunicación, interrumpe el abastecimiento de alimentos y medicamentos, colapsa el agua potable y favorece vectores de enfermedades”, precisó el investigador de la UCV.
Inversión preventiva y soluciones basadas en la naturaleza
Desde la gestión prospectiva del riesgo, el catedrático remarcó que las amenazas de gran magnitud deben abordarse como oportunidades para corregir vulnerabilidades históricas. Destacó que las inversiones dirigidas a fortalecer drenajes pluviales, proteger infraestructura crítica y ordenar el territorio no se pierden si el fenómeno alcanza una menor intensidad, sino que se consolidan como activos permanentes para el desarrollo sostenible.
Cinco prioridades estratégicas para el país
Frente a un eventual escenario de emergencia, el Dr. Paolo Amaya planteó cinco ejes de intervención inmediata que deben articularse entre el Ejecutivo, los gobiernos regionales y las municipalidades:
- Ordenamiento territorial y reducción de exposición.
- Infraestructura resiliente.
- Seguridad alimentaria e hídrica.
- Seguridad sanitaria.
- Ciencia y sistemas de alerta temprana.
“Trabajar con probabilidades es el corazón de la gestión del riesgo. Si el Mega Niño no alcanza la magnitud temida, habremos ganado ciudades con mejores drenajes, cuencas protegidas, infraestructura más segura y comunidades organizadas. Si ocurre, esas mismas inversiones habrán salvado miles de vidas. Es ahora o nunca”, concluyó el académico.