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Calles y avenidas de Tarapoto: ¿pavimentar es suficiente para mejorar la ciudad?

Por: Ing. Fanny Natalia Ocrospoma Callupe
Docente de la Escuela de Ingeniería Civil
Campus Tarapoto
octubre 22, 2026
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En la localidad de Tarapoto, en la región de San Martín, que se sitúa en la Amazonía peruana, es evidente el desarrollo urbano, que ha ido de la mano con un aumento en la cantidad de vehículos, la ampliación de actividades comerciales y la realización de proyectos de infraestructura vial. Este fenómeno ha desencadenado una mayor necesidad de calles y avenidas que mejoren la conexión urbana. Sin embargo, también ha resaltado la urgencia de reconsiderar los criterios de planificación vial, ya que la mera pavimentación no asegura una movilidad eficiente, segura y sostenible.

Recientemente, las acciones enfocadas en mejorar las vías han cobrado relevancia en Tarapoto, Morales y La Banda de Shilcayo. Un caso notable es el proyecto para la mejora de la avenida Martínez de Compagñon, que, según el Gobierno Regional de San Martín (2026), había alcanzado un avance físico del 90 % al 31 de julio de ese mismo año, e incluía tareas de asfaltado, instalación de semáforos, señalización y ciclovías. Estas inversiones son pasos significativos; sin embargo, plantean una pregunta clave: ¿realmente las nuevas infraestructuras viales satisfacen las necesidades de movilidad de los ciudadanos o siguen dando prioridad a la pavimentación como principal indicador del progreso urbano?

Este tema se torna crucial al considerar las dinámicas del tránsito en Tarapoto, donde motocicletas, mototaxis, autos y vehículos de carga comparten el mismo espacio con los peatones. Esta convivencia, sin una planificación adecuada, puede conducir a congestiones, problemas de accesibilidad y situaciones peligrosas. Por lo tanto, es vital analizar las condiciones de circulación, el comportamiento del tráfico y las características geométricas de las vías antes de llevar a cabo proyectos de mejora.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), los accidentes de tránsito causan cerca de 1,19 millones de muertes al año a nivel global, siendo los peatones, ciclistas y motociclistas algunos de los usuarios más vulnerables. Esta situación subraya que la seguridad vial debe ser un elemento esencial en la planificación y diseño de infraestructura urbana. Por tanto, las calles no deben ser vistas solo como espacios para el tráfico de vehículos, sino también como entornos que aseguren trayectos seguros para todos los ciudadanos.

Desde la óptica de la ingeniería civil, la mejora de calles y avenidas debe adoptar un enfoque integral que combine diseño geométrico, ingeniería del tráfico, mecánica de suelos, pavimentos, drenaje de lluvias y planificación urbana. Según la Asociación Nacional de Funcionarios de Transporte de Ciudades (NACTO, 2013), las calles son espacios públicos esenciales que afectan la movilidad, la seguridad y la calidad de vida. Por lo tanto, es necesario adoptar criterios de calles completas, priorizando aceras continuas, rampas accesibles, cruces peatonales seguros, señalización adecuada y áreas designadas para diversas modalidades de transporte.

Además, la movilidad de los peatones debe ser una prioridad en la planificación de las vías. En ciertas áreas urbanas, elementos como obstáculos, desniveles, aparcamientos inadecuados y la falta de continuidad en las aceras pueden complicar el movimiento de las personas, especialmente de los ancianos y aquellos con discapacidad. Estas situaciones evidencian que la creación de una calle pavimentada no garantiza, por sí sola, la accesibilidad. Por esta razón, el diseño de las calles debe incluir principios de inclusión, seguridad y continuidad espacial que favorezcan un movimiento más justo.

Otro factor clave es la resistencia de los pavimentos. Las condiciones climáticas de Tarapoto, que se caracterizan por lluvias intensas, requieren prestar especial atención al diseño del drenaje pluvial, la capacidad de soporte de los suelos y la calidad de los materiales utilizados. Una infraestructura vial puede sufrir daños prematuros si presenta problemas de compactación, deficiencias en el manejo de aguas superficiales o el uso de materiales inadecuados para las condiciones del terreno. Por esta razón, los proyectos deben basarse en investigaciones geotécnicas, pruebas en laboratorio y controles de calidad a lo largo de su desarrollo.

Asimismo, el drenaje de aguas pluviales debe ser considerado una parte integral de los proyectos de infraestructura vial y no una medida adicional. La acumulación de agua en las superficies pavimentadas puede comprometer la transitabilidad, aumentar los riesgos para los usuarios y acelerar el deterioro de la calzada. Por lo tanto, es imperativo incluir sistemas eficientes de evacuación de aguas y establecer programas de mantenimiento preventivo que aseguren la funcionalidad de las vías a lo largo de su vida útil.

Por otro lado, la movilidad sostenible representa una oportunidad para mejorar la organización del transporte en áreas urbanas. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones, a través del Manual de Diseño Geométrico para Infraestructura Ciclovial en Vías Urbanas, establece criterios técnicos destinados a promover condiciones adecuadas para la circulación de bicicletas. Su implementación en Tarapoto debe contemplar la conectividad entre diferentes áreas urbanas, la seguridad en los cruces y las verdaderas necesidades de desplazamiento de la población, evitando que la infraestructura para ciclistas se limite a intervenciones aisladas.

Además, es crucial fortalecer la colaboración entre las autoridades locales y regionales para llevar a cabo proyectos integrales de movilidad urbana. La planificación debe incluir estudios de tráfico, crecimiento demográfico, expansión territorial, seguridad en las vías y conservación de pavimentos. Las universidades y los profesionales de la ingeniería civil tienen también un papel significativo mediante investigaciones que ayuden a detectar problemas y ofrecer soluciones técnicas adaptadas a las realidades de Tarapoto.

En este contexto, creemos que la modernización de las vías debería evaluarse a través de indicadores que vayan más allá de los kilómetros de pavimento ejecutados, incluyendo aspectos como la disminución de los tiempos de desplazamiento, la seguridad de los usuarios, la accesibilidad para peatones y la resistencia de la infraestructura. Estos criterios permitirían establecer si las inversiones públicas realmente benefician a la población y fomentan el desarrollo sostenible de la ciudad.

En conclusión, se sugiere que los proyectos de infraestructura de transporte en Tarapoto consideren, desde su diseño, aspectos de movilidad sostenible, accesibilidad para todos, seguridad en las vías, drenaje efectivo y mantenimiento regular. No es suficiente con edificar calles y avenidas modernas, sino que es esencial asegurar entornos urbanos prácticos, inclusivos y seguros. El verdadero progreso en infraestructura vial no debe evaluarse únicamente por la cantidad de kilómetros asfaltados, sino por la habilidad de las vías para unir a las personas, disminuir peligros y elevar la calidad de vida. Solo a través de una planificación holística y una ingeniería civil enfocada en las demandas de la comunidad se podrá lograr una Tarapoto más ordenada, accesible y sostenible.

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