
El profesional detrás del título
Coordinadora de la Escuela de Administración
Campus Piura

El título universitario es un logro que merece celebrarse, pero no es una garantía de competencia. En el mercado laboral peruano, es cada vez más común que dos egresados con el mismo diploma obtengan resultados muy distintos. La diferencia rara vez está en el papel enmarcado; suele estar en la persona que hay detrás: sus hábitos, su ética y su disposición para seguir aprendiendo.
Las empresas valoran, además del título, la capacidad de resolver problemas con autonomía, la responsabilidad, la puntualidad, la ética en el trabajo, las habilidades de comunicación y liderazgo, y el manejo de herramientas digitales junto con la adaptabilidad al cambio. Por ello, el título abre la puerta, pero no sostiene la carrera. Un título certifica que alguien cumplió con un plan de estudios, pero no certifica cómo actuará ante una crisis, cómo tratará a su equipo ni si seguirá actualizándose cinco años después. Esas cualidades se cultivan durante la formación, en cada trabajo grupal, cada plazo cumplido y cada decisión honesta. Somos profesionales desde el aula, no desde la ceremonia de graduación. Por ello, las conductas que practicamos hoy son el currículo real que llevaremos mañana.
Construir la marca profesional desde el primer ciclo, es fomentar la reputación profesional. No es algo que se improvisa al egresar; se construye con hechos cotidianos. Por ello, al cumplir los compromisos, incluso aquellos que nadie supervisa; forjar una red de contactos genuina con compañeros y docentes; y documentar proyectos y logros desde los primeros ciclos son hábitos sencillos que, con el tiempo, marcan una diferencia notable.
El título dice lo que estudiaste; tu conducta dice quién eres como profesional. Para fortalecer ese perfil, conviene realizar prácticas y proyectos con impacto real desde temprano, y desarrollar las habilidades blandas con la misma seriedad que las técnicas. También resulta valioso participar en voluntariados, concursos y comunidades profesionales, y mantener la formación continua incluso después de graduarse.
Si mañana no tuvieras el título en la mano, ¿qué podría demostrar tu trabajo sobre ti?