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La-nota-perfecta-y-el aprendizaje-imperfecto

La nota perfecta y el aprendizaje imperfecto

Por: Dra. Nélida Rodríguez de Peña
Coordinadora de la Escuela de Administración
Campus Piura
octubre 27, 2026
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Todos hemos conocido a alguien con las mejores calificaciones que, al enfrentarse a un problema real, no supo por dónde empezar. También a quien tuvo notas modestas, pero resuelve situaciones complejas con criterio. Esta contradicción nos obliga a preguntarnos qué medimos realmente cuando ponemos un número sobre el desempeño de una persona. Varias razones ayudan a explicar esta brecha. Muchas evaluaciones se centran en recordar datos y no en aplicarlos. La presión social y familiar por obtener promedios altos lleva a estudiar solo “para el examen” y a olvidar el contenido pocas semanas después. Y, con frecuencia, la retroalimentación es escasa: el estudiante conoce su nota, pero no el motivo de sus errores.

El aprendizaje también se construye con errores. Aprender implica equivocarse, revisar y volver a intentar. Sin embargo, un sistema que castiga el error con una nota baja enseña a evitarlo, no a comprenderlo. Así, se privilegia la apariencia de perfección sobre el proceso, que es donde realmente se construye el conocimiento. La nota mide un momento; el aprendizaje mide una trayectoria. Un 20 no garantiza comprensión, y un 12 no condena a nadie a la mediocridad.

Más allá del promedio ponderado, los empleadores buscan cada vez más capacidades que ningún promedio refleja del todo: pensamiento crítico para analizar situaciones nuevas, rapidez para aprender y desaprender, habilidad para trabajar en equipo y comunicarse con claridad, y perseverancia frente a resultados imperfectos. Las notas abren puertas, pero solo el aprendizaje real permite mantenerse dentro.

Cambiar el enfoque es posible. Las evaluaciones basadas en casos, proyectos y resolución de problemas reales miden mejor lo que el estudiante sabe hacer. Asimismo, una retroalimentación detallada que explique el error y cómo corregirlo transforma la nota en una herramienta de mejora. Permitir que los trabajos se corrijan y se vuelvan a presentar convierte el error en parte del proceso. Por parte del estudiante, ayuda plantearse metas de aprendizaje, además de metas de calificación.

¿Estás estudiando para obtener una nota o para dominar realmente lo que estudias?

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