
¿Mi hijo quiere cambiarse de colegio? Esta puede ser una señal de alerta
Foto: Andina.

- Este tipo de pedido puede esconder problemas de adaptación, bullying o violencia. Psicóloga explica qué hay detrás de esta solicitud.
“Quiero cambiarme de colegio” puede parecer una decisión pasajera, pero en algunos casos detrás de esa frase existe una situación que el estudiante todavía no sabe cómo explicar. Cambios en el comportamiento, rechazo constante a asistir a clases o dificultades para relacionarse pueden ser señales de alerta que los padres no deberían pasar por alto.
En entrevista con el programa Encendidos, la Mgtr. Marbell Medina, psicóloga especialista en terapia conductual y coordinadora de los Servicios de Salud de la Universidad César Vallejo (UCV) – campus San Juan de Lurigancho, explicó que el pedido de cambiar de institución educativa puede tener diferentes causas y requiere escuchar al menor antes de tomar una decisión.
“Este pedido no solo puede darse por un tema de adaptación, sino que existen otros factores, como bullying o acoso. Es importante observar la conducta y los cambios que pueden presentar los hijos y que hacen que no quieran ir al colegio”, expresó.
El comportamiento también comunica
La negativa reiterada a asistir al colegio, cambios repentinos de ánimo, aislamiento o dificultades para relacionarse pueden convertirse en señales que ayuden a identificar que algo no está bien. Por ello, más allá de preguntar directamente qué ocurre, resulta importante generar un espacio de confianza en el que el adolescente pueda hablar sin sentir que será juzgado o que su experiencia será minimizada.
La especialista advierte que las consecuencias de una experiencia de violencia pueden prolongarse más allá de la etapa escolar. “El adolescente que sufre algún tipo de violencia puede tener secuelas en su etapa universitaria, evitando relacionarse porque no quiere volver a vivir esta situación”, señaló la Mgtr. Medina.
Del apodo a una situación de violencia
El bullying no siempre comienza con una agresión física. Puede aparecer mediante burlas, sobrenombres, comentarios hirientes o acciones que progresivamente se vuelven más graves. “El agresor tiende a escalar hasta donde lo permite la víctima. Todo puede iniciar con un apodo hasta llegar a un acto de violencia física”, explicó la psicóloga.
Frente a estas situaciones, la comunicación entre padres e hijos adquiere un papel central. Escuchar y validar lo que siente el menor puede facilitar que la situación sea identificada a tiempo. “Es importante aprender a establecer límites y comunicar. Sin embargo, la mayoría de los padres minimiza la situación y esto hace que el estudiante ya no quiera hablar”, sostuvo Medina.
Escuchar antes de tomar una decisión
Cambiar de colegio puede ser una alternativa en determinados escenarios, pero antes de llegar a esa decisión es necesario comprender qué está provocando el rechazo del estudiante. “Lamentablemente, hay mucha violencia en las instituciones y no está siendo atendida. Esto hace que los padres adopten medidas de protección y que los menores aprendan defensa personal”, afirmó la especialista.
Por ello, cuando un hijo expresa que ya no quiere continuar en su colegio, la primera respuesta no debería ser asumir que se trata de una etapa o una simple falta de adaptación. Preguntar qué está ocurriendo, observar cambios de conducta y mantener una comunicación abierta puede marcar la diferencia entre ignorar una señal de alerta y detectar a tiempo una situación de bullying o violencia escolar.