
Mis primeras decisiones como futuro ingeniero civil
Docente del Programa SUBE
Campus Tarapoto

Las prácticas preprofesionales acercan al estudiante a decisiones que afectan la calidad y la seguridad de una obra. Aprender a verificar, consultar y reconocer los propios límites es parte de la preparación para asumir responsabilidades profesionales.
Imaginemos a un practicante que participa en un metrado y advierte que una dimensión medida en campo no coincide con el plano que recibió. Tiene que decidir qué hacer con esa diferencia. Puede revisar la versión del documento, repetir la medición y consultar al profesional responsable. También podría copiar el dato anterior para terminar rápido. La distancia entre ambas respuestas parece pequeña, pero allí empieza a formarse una manera de ejercer la ingeniería.
Como docente, considero que ese aprendizaje merece tanta atención como el dominio de un programa de cálculo. Las prácticas preprofesionales permiten descubrir cuánto de lo aprendido podemos explicar y aplicar ante una situación concreta. El estudiante todavía necesita orientación, pero ya puede hacerse responsable de la veracidad de lo que registra y de la atención que presta a sus tareas.
Preguntar antes de dar un dato por correcto
La primera visita a obra puede despertar entusiasmo y cierta inseguridad. Hay procedimientos desconocidos, conversaciones rápidas y personas con años de experiencia. En ese ambiente, preguntar puede parecer una señal de poca preparación. Sin embargo, consultar qué plano está vigente o cómo debe registrarse un ensayo evita que una duda termine convertida en información equivocada. La confianza se construye cuando el estudiante comprende lo que hace y sabe reconocer aquello que aún necesita aprender.
Algo similar ocurre en gabinete. Una hoja de cálculo ordenada puede contener una unidad mal interpretada o una fórmula aplicada fuera de su alcance. Por eso, recomiendo que el practicante conserve el sustento de sus datos y explique el procedimiento antes de entregar un resultado. Si encuentra una discrepancia, debe comunicarla inmediatamente, con información suficiente para revisarla. Participar en la solución tampoco lo autoriza a aprobar cambios que corresponden al profesional responsable.
La seguridad también interviene en estas primeras decisiones. El principio de prevención de la Ley N.° 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, establece que el empleador debe proteger también a quienes, sin vínculo laboral, prestan servicios o se encuentran en el centro de labores. En la formación, propongo insistir en la comprensión de las instrucciones de seguridad y en comunicar las condiciones peligrosas. Ingresar a una excavación sin orientación ni medidas de protección no debería convertirse en una prueba de iniciativa.
El acompañamiento también forma
El carácter formativo tiene respaldo normativo. El artículo 12 de la Ley N.° 28518, Ley sobre Modalidades Formativas Laborales, aplicable a las empresas sujetas al régimen laboral de la actividad privada, vincula las prácticas preprofesionales con la aplicación de conocimientos en una situación real de trabajo. En las entidades comprendidas en el Decreto Legislativo N.° 1401, el artículo 15 obliga a proporcionar dirección técnica y medios para desarrollar las prácticas. Son regímenes distintos; la orientación al estudiante debe brindarse según corresponda.
Para ese régimen del sector público, el artículo 14 del reglamento aprobado por el Decreto Supremo N.° 083-2019-PCM exige aprendizaje permanente, correspondencia entre la especialidad y las actividades, y condiciones de seguridad y salud. Estas disposiciones ayudan a recordar que acoger practicantes implica dedicar tiempo a su formación. Encargarles una tarea sin explicar su propósito limita lo que pueden aprender y dificulta reconocer a tiempo sus errores.
Decisiones que merecen una revisión
El estudiante puede empezar con tareas acotadas y asumir otras de mayor complejidad según su avance y la supervisión disponible. Conviene que esa progresión se converse desde el inicio. Para darle contenido al aprendizaje, propongo cuatro hábitos que pueden incorporarse tanto al trabajo de campo como al de gabinete:
- Revisar el documento vigente y el alcance de la tarea antes de utilizar un dato.
- Consultar las dudas y comunicar los errores propios a tiempo, sin ocultarlos para evitar una observación.
- Conservar evidencias de las actividades y explicar qué se verificó y qué quedó pendiente.
- Pedir una devolución al jefe inmediato y relacionar sus recomendaciones con los conocimientos del aula.
La práctica deja una formación más sólida cuando el estudiante puede hablar de una decisión que corrigió, una duda que resolvió o un riesgo que aprendió a reconocer. Esa reflexión importa al momento de evaluar su avance. A quienes empiezan les propondría una pregunta al finalizar la jornada: ¿qué decisión tomé hoy y con qué información la sostuve? Aprender a responderla con honestidad prepara para las responsabilidades que llegarán con el ejercicio profesional.