
NIIF 18: los nuevos retos en la presentación de los estados financieros
Docente de la Escuela de Contabilidad
Campus Tarapoto

Los datos financieros son una herramienta crucial para determinar el rendimiento económico de las empresas y organizaciones, orientar las decisiones de financiación e inversión y aumentar la confianza entre los directores, inversores, instituciones financieras y otros usuarios de los estados financieros. Sin embargo, para que esta información cumpla adecuadamente su función, no es suficiente con que sea confiable; también debe ser transparente, comprensible y comparable.
En este contexto, la Norma Internacional de Información Financiera 18 (NIIF 18), denominada Presentación e información a revelar en los Estados Financieros, representa uno de los cambios más relevantes en materia de presentación de información financiera de los últimos años. Emitida por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés) en abril de 2024, esta norma reemplaza a la NIC 1 y busca mejorar la forma en que las empresas presentan sus resultados y explican determinadas medidas de desempeño financiero.
Desde mi posición como contador público, sostengo que la NIIF 18 no debe interpretarse meramente como una modificación de los formatos contables. Su auténtico alcance radica en fomentar una disciplina más rigurosa en la presentación de los resultados corporativos, facilitar las comparaciones entre organizaciones y exigir una mayor consistencia entre la información financiera oficial y los indicadores que comunica la dirección.
¿Qué es la NIIF 18 y cuál es su propósito?
La NIIF 18 es una norma internacional que establece requisitos para la presentación y divulgación de información en los estados financieros, particularmente en el estado de resultados. Su objetivo es ofrecer información más útil para que los usuarios comprendan el desempeño financiero de una entidad y puedan comparar sus resultados con los de otras organizaciones y con los de periodos anteriores.
La norma entrará en vigor para los periodos anuales que comiencen a partir del 1 de enero de 2027, aunque se permite su aplicación anticipada. En el Perú, fue aprobada para su uso mediante la Resolución del Consejo Normativo de Contabilidad N.° 003-2024-EF/30, por lo que las entidades deben evaluar su aplicación de acuerdo con el marco contable que les corresponda en 2026.
Es importante destacar que la NIIF 18 no modifica, por sí sola, los criterios de reconocimiento o medición de los ingresos, gastos, activos o pasivos establecidos en otras normas. Su principal aporte consiste en mejorar la forma de presentar, ordenar, resumir y revelar la información financiera.
Principales cambios introducidos por la NIIF 18
Uno de los cambios más importantes es la incorporación de una estructura más definida para el estado de resultados. La norma establece categorías para clasificar los ingresos y gastos: operación, inversión y financiación, además de las categorías correspondientes al impuesto a las ganancias y a las operaciones discontinuadas, cuando resulten aplicables.
Esta estructura facilita una diferenciación más precisa entre el resultado derivado de las operaciones de la empresa y los efectos vinculados a sus inversiones y financiación. Sin embargo, la clasificación debe realizarse de acuerdo con los requerimientos de la norma y teniendo en cuenta las actividades principales de la entidad.
Un segundo cambio relevante corresponde a las medidas del rendimiento definidas por la gerencia, conocidas como Management-defined Performance Measures (MPM). Cuando estas medidas cumplen la definición establecida por la NIIF 18, deben explicarse en una nota específica de los estados financieros, incluyendo información que permita comprender su cálculo y conciliación con los importes determinados conforme a las normas contables.
Una tercera modificación está vinculada a los principios de agregación y desagregación de la información. Las organizaciones deben evitar tanto la presentación excesivamente condensada de partidas relevantes como la inclusión de detalles superfluos que dificulten la interpretación de los estados financieros. Por ello, es fundamental agrupar o desglosar la información de manera que permita identificar los elementos materiales del rendimiento y de la situación financiera.
Finalmente, se introducen modificaciones relacionadas con el estado de flujos de efectivo, particularmente en aspectos de clasificación y presentación, con el objetivo de mejorar la comparabilidad entre entidades.
¿Quiénes se verán afectados y quiénes deben cumplirla?
La NIIF 18 está dirigida a las entidades que preparan sus estados financieros aplicando las Normas NIIF de Contabilidad. En el Perú, su aplicación debe analizarse considerando las normas aprobadas por el Consejo Normativo de Contabilidad y el marco contable específico aplicable a cada entidad.
Entre las organizaciones que podrían verse afectadas se encuentran las empresas comerciales, industriales y de servicios; los conglomerados empresariales que elaboran estados financieros consolidados; las empresas que realizan operaciones internacionales; las entidades que proporcionan información a inversores y acreedores; y las organizaciones cuyos sectores o actividades principales influyen en la clasificación de sus ingresos y gastos.
También se verán involucrados los contadores públicos, gerentes financieros, auditores externos, responsables de los sistemas contables, analistas financieros y miembros de los órganos de gobierno corporativo. Su participación será necesaria para interpretar los requerimientos, adaptar los procesos de cierre contable y garantizar que las nuevas revelaciones sean consistentes con la información presentada.
Es importante señalar que no todas las entidades empresariales peruanas deben asumir automáticamente la aplicación de la NIIF 18 en los mismos términos. Las micro, pequeñas y medianas empresas deben examinar el marco regulatorio que les resulta aplicable, dado que pueden estar sujetas a disposiciones contables distintas de las Normas NIIF completas. Asimismo, determinadas entidades financieras y corporaciones sujetas a regulación sectorial deben revisar los requerimientos específicos establecidos por sus respectivos organismos supervisores.
Impacto de la NIIF 18 en las empresas peruanas
La implementación de la NIIF 18 generará impactos en los ámbitos contable, tecnológico, administrativo y financiero. En primer lugar, las empresas deberán revisar sus planes de cuentas, políticas de clasificación, formatos de presentación y procedimientos para la elaboración de los estados financieros. Esta revisión puede requerir modificaciones en los sistemas contables y en los informes utilizados por los equipos de gestión.
En segundo lugar, los indicadores financieros podrían experimentar variaciones en su presentación y cálculo. Una empresa podría mostrar un resultado operativo diferente del subtotal que utilizaba anteriormente, no necesariamente porque su negocio haya mejorado o empeorado, sino porque la clasificación de determinados ingresos y gastos debe ajustarse a los requerimientos de la nueva norma. Por ello, será fundamental explicar las diferencias y mantener información comparativa adecuada.
En tercer lugar, la norma puede influir en la evaluación que realizan las entidades bancarias, los inversores y otros proveedores de capital. Una presentación más homogénea de los resultados facilitará determinadas comparaciones, aunque no eliminará las diferencias económicas entre las empresas ni sustituirá el análisis de liquidez, solvencia, rentabilidad y riesgos.
Un cuarto impacto está relacionado con los costos de implementación. Las empresas podrían necesitar capacitación especializada, adecuaciones tecnológicas, asesoría contable y revisiones de sus procesos internos. Estos requerimientos pueden representar mayores dificultades para las organizaciones con recursos limitados, especialmente si postergan los preparativos hasta el último momento.
No obstante, estos costos deben evaluarse en función de los posibles beneficios derivados de una información financiera más comprensible, coherente y útil. Una implementación planificada tiene el potencial de fortalecer el control de gestión y mejorar la calidad de los informes empleados en la toma de decisiones.