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La-cultura-del-like

La cultura del like está cambiando la forma en que los jóvenes construyen su identidad

Por: Mgtr. Carlos Antonio Angulo Corcuera
Docente de la Escuela de Administración
Campus Piura
noviembre 3, 2026
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Construir una identidad ha sido siempre uno de los procesos más complejos y determinantes de la vida humana, un recorrido interior que exige tiempo, contradicción, fracaso y una dosis considerable de silencio para escuchar la propia voz por encima del ruido externo.

Sin embargo, las generaciones jóvenes de hoy enfrentan ese proceso en un entorno radicalmente distinto al de cualquier época anterior, pues crecen en plataformas digitales donde cada gesto, cada opinión y cada aspecto de su vida cotidiana es sometido de manera inmediata al veredicto cuantificado de sus pares a través de un botón que sintetiza la aprobación social en su forma más reducida y más adictiva.

De modo que lo que antes era un proceso gradual de autoconocimiento mediado por la familia, los amigos cercanos y las experiencias acumuladas se ha convertido en un proceso de construcción identitaria orientado hacia afuera, calibrado permanentemente por la respuesta del algoritmo y condicionado por la búsqueda compulsiva de validación externa, con consecuencias sobre la autoestima, la autenticidad y la capacidad de sostener convicciones propias que todavía no terminamos de comprender en toda su profundidad.

El problema más serio que genera la cultura del “like” no es la vanidad que fomenta, sino la dependencia cognitiva y emocional que produce. Un joven que aprende a evaluar el valor de sus ideas, sus decisiones y sus experiencias en función de cuánta aprobación generan en su red de seguidores está desarrollando un sistema de referencia externo que sustituye progresivamente al juicio propio, lo que lo vuelve extraordinariamente vulnerable a la presión del grupo, al miedo al rechazo y a la necesidad de modificar su comportamiento, sus opiniones y su apariencia para mantenerse dentro de los parámetros de lo validado digitalmente.

Sherry Turkle (2015) analiza este fenómeno con profundidad en Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age, al sostener que la conectividad permanente ha generado una generación menos capacitada para estar sola consigo misma, menos tolerante a la ambigüedad emocional y menos dispuesta a sostener conversaciones difíciles que no pueden editarse ni borrarse.

Reconocer que la cultura del “like” está transformando la construcción identitaria de los jóvenes no implica prohibir las redes sociales ni romantizar un pasado en el que la presión social tampoco era inexistente; implica asumir que quienes trabajamos en educación, comunicación y marketing tenemos una responsabilidad activa en el tipo de entorno cultural que estamos contribuyendo a construir.

Porque diseñar plataformas, contenidos y estrategias que explotan la necesidad de aprobación de los más jóvenes para maximizar el tiempo de permanencia en pantalla no es un acto neutro: es una decisión con consecuencias reales sobre la salud mental, la autonomía y el desarrollo moral de una generación entera.

De ahí que la pregunta que cada profesional vinculado al mundo digital debería hacerse no sea cómo capturar la atención de los jóvenes con mayor eficacia, sino si el entorno que está contribuyendo a construir les ayuda a conocerse mejor a sí mismos o simplemente los entrena para necesitar la aprobación de los demás como condición de su propio valor.

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